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INDIGO
Sobre los nuevos niños y la hiperactividad
Bea Indigo
Se habla de la gente índigo desde hace unos diez años, cuando Lee Carroll y Jan Tober escribieron su libro “The Indigo Children”. aunque fue Nancy Ann Tape, una espiritualista americana, la que nos bautizó, ella vio que estos niños tenían auras (campos de energía alrededor del cuerpo físico) de color Índigo o azul añil. Los definieron como niños con características psicológicas especiales, nunca antes catalogadas. Después apareció el término “niño cristal”, con auras de color pastel, casi transparentes. Mucha gente se definió Índigo o Cristal y a partir de ahí se crearon talleres de trabajo, grupos de investigación en Internet y escuelas especiales. Se les llama también niños creativos o dotados.
No fue un fenómeno puntual, el número de niños con estas características fue creciendo y parece que hoy el 80% de los niños que nacen son índigo. ¿Qué significado tiene todo esto?
Una de nuestras principales características es que el hemisferio cerebral derecho rige o predomina frente al izquierdo. Somos creativos, globales, abstractos, intuitivos y sensibles. El hemisferio derecho aprende más rápido que el izquierdo y por vías más intuitivas que analíticas, las antenas de percepción son sensibles y multidimensionales, y así es el significado que le damos a la realidad: las relaciones personales, la manera de pensar, de sentir y de comprender. Nuestra energía vital es dinámica y fuerte, eso si no nos anulan. Aprendemos rápido y nos aburrimos con prácticas repetitivas, órdenes o esperas innecesarias.
Os voy a presentar también a los niños con síndrome de deficiencia de atención o “hiperactividad”: niños que presentan cuadros de comportamientos ausentes, dispersos, a veces violentos o impulsivos, con dificultades para enfocar su atención en temas que no les interesan. La mayoría de los hiperactivos han vivido traumas en su infancia o les han anulado su energía vital fuerte y dinámica. Muchos presentan problemas de oído, vista o espalda, hipersensibilidad y son bastante inestables emocionalmente. No presentan deficiencias ni alteraciones químicas en el cerebro, pero sí desequilibrios en el sistema nervioso. Muchos neurólogos están convencidos de que estos desequilibrios son micro heridas creadas en el sistema por los traumas vividos en su edad infantil o incluso durante la gestación.
Vamos a echar un vistazo detrás de estos conceptos, ¿qué significa ser índigo y qué se esconde detrás de la hiperactividad?. Hoy en día los hiperactivos se consideran enfermos mentales por muchos profesionales sin serlo. Mientras algunos ha inventado una enfermedad mental que no existe y millones de personas en desarrollo son medicadas con drogas psicotrópicas y miles de ellas, niños y jóvenes, han muerto a causa de ello.
Más allá de los casos de muerte existe una generación entera de jóvenes que percibe y siente la vida de una manera mucho más creativa, amplia y abstracta que las generaciones anteriores. Tienen unas necesidades fisiológicas, mentales y emocionales distintas. Es hora de reconocerles y apoyarles con una educación más completa, fuera y dentro de la escuela y proporcionarles lo que necesitan para que se desarrollen como las personas inteligentes, creativas y poderosas que son, los lideres hacia una nueva forma de vida.
Si te gusta inventar nuevas formas de hacer las cosas, y aprendes por intuición más que por memoria, si de pequeño te sentías adulto en cuerpo de niño, porque comprendías tanto o más que los adulos de tu alrededor y ahora de mayor, te sientes niño en cuerpo de adulto porque te encanta seguir inventando nuevas experiencias, si no puedes evitar no ser profundo pero te ríes de casi todo, tienes poca paciencia y mucha imaginación y no te gusta que te cataloguen de ninguna manera posible seguramente te sentirás identificado al leer este libro.
Quiero transmitirles lo que yo he aprendido a través de mi propia búsqueda. Comparto las herramientas básicas para emprender el camino hacia ustedes mismos y vivir la vida que quieren y merecen vivir. Es sólo el primer paso, pero sin él, no pueden dar el segundo. Esta es una invitación para ponerse “manos al espíritu”.