(A pesar de que solo uno de los cientos de libros que publicó lleva la palabra “sexo” en el título.) 

   ¿Por qué crees que el sexo ha sido condenado y reprimido por casi todas las religiones? ¿Por qué esta obsesión por regularlo? ¿Cuál es el interés de los líderes religiosos de llenarnos de culpa al respecto? ¿Qué morboso interés tienen en decirnos lo que podemos o no podemos hacer en la intimidad?

   Control. De eso se trata todo este embrollo. Tu energía sexual es tu energía vital. Si alguien logra ponerte en contra de ella, logra que te sientas culpable, que intentes reprimirla, que te avergüences de ella, te tiene en sus manos para manipularte. 

   Este profundo rechazo de lo que es natural en ti te impide vivir espontáneamente. Así, les es fácil venderte la idea de que hay una vida mejor después de la muerte. Así logran que nunca experimentes la plenitud en tu vida, que vivas a medias: insatisfecho. 

   No sugiero que el sexo sea lo más importante en la vida, lo que quiero compartirte es que tu energía sexual es tu energía primaria. De esta energía vienes. Esta es la energía a través de la cual la vida se re-crea. Al impedirle que fluya libremente, un proceso natural de maduración se detiene, se queda en sus primeras etapas, se pervierte. La tremenda obsesión de la sociedad por el sexo es causada por la misma represión. Imagina cuánta energía se necesita para detener el fluyo de un inmenso río.

   ¿Qué tal que el hombre no es un pecador irredento como nos han metido en la cabeza? ¿Qué tal que esta represión de su desarrollo natural le ha impedido evolucionar y trascender de lo físico, lo instintivo hasta lo espiritual? ¿Qué tal que le conviene a los líderes espirituales que se quede así, inmaduro, inseguro, rechazándose?

 

   ¿Cuál es entonces, el camino natural que sigue la energía sexual si se le permite fluir libremente?

 

  1. En su primera etapa está lo instintivo, la satisfacción de las necesidades del cuerpo, lo físico, la parte animal en nosotros. No en sentido peyorativo, todo es hermoso en nosotros. Aquí está la parte egoísta, que busca la supervivencia y la reproducción.

  2. En la segunda etapa está ya la capacidad de relacionarnos. Aquí incluimos al otro. Aquí está el “nosotros”. Satisfacer mis necesidades y las de los que me rodean.

  3. En la tercera etapa está el poder personal. La capacidad de utilizar mi energía para afirmarme en el mundo, para poner límites claros, para decir “no” cuando es necesario y también ir por lo que quiero.

  4. En la cuarta etapa está el amor, la capacidad de decir “sí”, de aceptar lo que te presenta la vida. No temes perderte en la relación pues ya aprendiste a poner límites y te conoces bien.

  5. La siguiente etapa es la capacidad de comunicarte, la posibilidad de expresar tu individualidad con claridad y autoridad. Puedes enseñar si así lo deseas, sabes convocar, convencer, compartir.

  6. En la sexta etapa está el entendimiento, no solo sabes de las cosas, las conoces, las has vivido. Puedes ver con claridad lo que es. 

  7. La séptima etapa es el reconocimiento de tu naturaleza divina. Sabes que eres parte importante e integral de la existencia. Encuentras una comunión con lo sagrado, sin intermediarios, no solo a nivel mental sino integral. Te has realizado. 

 

   El sexo ordinario se queda, por lo general, en la primera etapa. Uno usa al otro para satisfacer sus necesidades físicas básicas. Esto, más que una relación sexual, es unacuerdo masturbatorio.[1]El contacto es superficial y, muy probablemente, aunque haya relaciones sexuales no hay intimidad. Los dos están distraídos, él concentrado en su erección y su desempeño, ella en lubricarse o en asuntos pendientes. Este es el sexo de las luces apagadas y los ojos cerrados que dura muy poco. Demasiado poco, especialmente para la mujer que necesita mucho más tiempo para relajarse y confiar de verdad. 

   En los casos más afortunados se tienen momentos de la segunda etapa en el cual el “yo” se convierte en “nosotros” y se pasa de la mera satisfacción de lo físico a la expresión del amor que se le tiene al otro. Se procura el placer del otro, el cariño se expresa verbalmente, se sostienen las miradas, hay vislumbres de intimidad. Este es el sexo de luces tenues y las caricias. En éste la mujer se siente al menos amada aunque no siempre satisfecha.    

   Aún hay barreras, la confianza no da siempre para pedir lo que se quiere. 

 

   El sexo extraordinario es el sexo de las velas, el incienso, la música y la presencia. Es el sexo sin prisas, sin metas que alcanzar, sin ideas preconcebidas. Es la relación en profunda comunión con el otro. El que dura horas, noches, días completos. En él están presentes todas las etapas, desde lo animal que es la atracción natural de los opuestos hasta lo sagrado: más que una unión de cuerpos y emociones es una unión de espíritus. Este es el sexo que más que satisfacer o comunicar busca el crecimiento. Es el sexo que se vuelve una oración, una meditación. 

[1]Frase tomada de un discurso de Osho. www.osho.com (En varios idiomas)

De venta en Sanborns, Gandhi y librerías de prestigio. 

CAPITULO UNO

 

1. Date cuenta

 

¿Cómo es el sexo ordinario? ¿Qué es lo que le hace extraordinario? ¿Disfrutas de tu sexualidad? ¿Estás al menos satisfecho? ¿Pides lo que quieres? ¿Te permites expresarte libremente en el sexo? ¿Por qué te reprimes? ¿Es el sexo una mera satisfacción de necesidades fisiológicas y emocionales o puede ser algo más? ¿Por qué será que las religiones en general están en contra del placer sexual? ¿Te consideras libre para ejercer tu sexualidad? ¿Conoces tu potencial sexual o sientes que apenas has tocado la superficie?

 

   Reflexiona profundamente sobre estas preguntas. 

 

   “El orgasmo fue el primer vislumbre que el hombre tuvo de la meditación.”[1]Esta declaración de Osho le ganó miles de detractores y enemigos quienes lo nombraron maliciosamente “El gurú del Sexo.” 

 

[1]Osho, El libro del sexo: Del sexo a la superconsciencia. Penguin Random House Grupo Editorial España, 2010

Más información:

Llegaste hasta aquí buscando algo. No te abandones de nuevo y escucha tu corazón. Hazle caso a esa voz dentro de ti que dice que esto es justo lo que necesitas. 

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